Mapa


Las bajas de este cuento de locos te escribían por algo,
y basta verte para entender que dieran sus manos por rozarte.

Guárdate la cara de ‘estás exagerando’.
Yo las daría.


Podría andarlo descalza desde la primera hasta la penúltima página,
cortándome con las cicatrices de tus esquinas,
rasgándote con mis días de páginas arrancadas,
y no nos pararía.


Si no fuera porque siempre me muerdo las caídas,
te diría qué huellas tienen tu nombre, cuáles las de todos,
y las pondría a cero.

(Pero entre tú y yo, creo que puestas a cien te sonríen más.)


Hablaría con los finales de los cuentos,
esos que dicen


Fueron las prisas. No los tropiezos.

y les escribiría debajo a todos esos locos que se equivocan,
que tus espaldas son algo por lo que merece la pena perder el miedo de que me lleven a cuestas,
dejarme las rodillas en las caídas, y hasta marearme de respirar.

Y les añadiría un postdata

"Os faltan futuros, locuras,
y ganas de correr."

Y tú.

Después, seguiría corriendo.

shdw.s



Saben encontrarme las siete diferencias, 
las esquinas cortadas de este círculo vicioso,
el trazo inexacto del día que no pasa por otro sitio que no sea mi madriguera de cegueras.
O de sueños dormidos, medio enterrados por miedo a que se cumplan. 

Y no, 
que no se despierten.


Creo que es de cobardes vivir mirándole a los ojos al futuro, 
sin otro acompañante que el pasado quemándonos los pies diciendo
'hacia delante 
más rápido 
no pares'.

Como si las sombras fueran a dejar de perseguirnos
y su presencia en cada centímetro de vida se pudiera descoser.
Como si las paredes no me recordaran sus movimientos.
Su propia historia.

Mi otro monstruo debajo de la cama.

Que sus mordiscos ya son como cosquillas, 
y sus ronquidos la compañía al despertar. 
Que de desearnos miedo hemos pasado a las buenas noches, 
y el cigarro de 
'Hoy no puedo más, joder.' 
ya me lo encienden ellos.

Pero claro,
entiende,
todo depende de la cama en la que se recuerden.


Porque no te he contado nunca las peores batallas,
esas que ganas haciendo trampas y al final todos perdéis,
ni creo que lo haga.
Lo siento, hay pesadillas sin las que no me acostumbraría a dormir.

Pero mira, si aún quieres,
yo te dejo quedarte y que con ellas me enciendas los cigarros de después

de soñarlas.

de las cosquillas.

de morder.

Backward


"Y sigo sin entender por qué hablamos del futuro como si nos perteneciera.
Y dejo de recordar qué nos quitamos primero, si las dudas o la ropa."

Cuéntaselo




           Cuéntales lo de su espalda y los lunares. 
           Lo de los labios hinchados, desgastados.
           Y sí, también lo de los escalofríos por la piel.

           Cuéntales lo de la droga. 
           Lo de pasarse el día puestos de ganas de arrancaros la ropa. 
           Lo del miedo a entenderos demasiado. 

           Cuéntaselo.

           Lo de las diferencias. Pero sólo de posturas.
           Lo de miraros y recordar las noches. Y sonrojarte tú más que ella.

           Cuéntaselo.

           Cuéntales todo eso que no puedes olvidar.

Vainilla




Y sigo esperando el puto milagro de caderas que éramos, el de tus labios acorralando mi miedo para meterle mano sin su permiso, acallando sus gritos con latidos. Que me faltas encima tapándome el resto del mundo, o a un lado acompañándome a saltarlo. La competición de quién llega antes en la que siempre perdías, y de la que nunca supimos (ni sabremos) el resultado. Coge todas las miradas furtivas. Coge todos los ángulos que quieras, la ropa, hasta la piel. No me interesa ser legal si significa que no me miras con el deseo quemándote los ojos. Casi quemándome la ropa. Si la tuviera.

No te cortes, la cama está para quitarnos la ropa y la educación.