Agosto 2013


No eras igual que el resto,
pero tampoco eras.

*

Y dejé de contar mis cuentos.

El de los señuelos.
El de me quiero más a mí que a vuestros destrozos.
El de estoy harta de todas las marionetas.

Que aún no lo entendéis,
que yo ya tengo cuerdas para ahogarme sola,
que no necesito a nadie que lo haga por mí.

*

Creo que en el fondo sólo estoy tratando de buscar,
cuántas veces puedo romperlo todo 

antes de desangrarme.

Tres minutos

Arrugó el folio.
Os lo juro, lo arrugó.
El folio que le había dado para que guardara siempre, lo arrugó.
Así, sin más.
"Sigue entero, sólo que arrugado." me dijo.
Y no lo entendía. Arrugado ya no servía para nada.
"Espera, no te enfades, lo aliso otra vez." me dijo.
Con esa indiferencia, ese sigue entero no sé por qué te pones así.
Y parecía mentira que no me conociese.
Así que rompí el folio y me fui.

Y creo que aún no lo ha entendido.
No es porque yo no pueda tener cosas arrugadas.
Es que tendría que haberlo sabido.

Cnc.

Se colaron, ínfimos, por los rincones de sus seres.

Se recorrieron juguetones y, 
una vez que empezaron, 
no supieron parar.

Acariciaron sus entrañas con sólo un soplido sobre la piel.

Se dibujaron futuros, sonriendo, sin dejar de creer el uno en el otro 
ni un segundo.

Destaparon sus ciudades, sus cielos y sus infiernos. 
Sus cuerpos.

Y en ese momento 
sintieron la necesidad 
y perdieron la de esconderse. 

Pedazos

Dirás que estoy de atar
loca,
o mejor,
encendida.


Mañana, le dije, mañana te explico lo de los miedos.
Y aquí voy.

Dicen nuestros espejos, esos mentirosos de punto de vista cambiado, que por mucho que nos creamos imparables basta que choquemos contra ellos para rompernos todos.

Pero no te asustes, sólo mírame las grietas y júrame que en ellas no ves fantasmas.
Y después es simple
quédate hasta romperme.

mq

Podríamos decir, y estaríamos en lo cierto,
que era idiota.

O que simplemente le gusta comerle la boca a la felicidad cada noche,
aunque eso suponga morirse de sed cada día.

Que a fin de cuentas es lo mismo.
Era tremendamente idiota.

El tiempo se le corre demasiado deprisa y nunca supo otra manera de frenar que no fuera chocando contra sus muros.
Que rendirse nunca fue para ella.
Que si no nunca habría llegado a comprender lo bonito de los defectos,
de las caídas,
y de las recaídas.

De la vida.

De ser ella misma.

De ser idiota.