Y dejo de recordar qué nos quitamos primero, si las dudas o la ropa."
Backward
Y dejo de recordar qué nos quitamos primero, si las dudas o la ropa."
Cuéntaselo
Cuéntales lo de su espalda y los lunares.
Lo de los labios hinchados, desgastados.
Y sí, también lo de los escalofríos por la piel.
Cuéntales lo de la droga.
Lo de pasarse el día puestos de ganas de arrancaros la ropa.
Lo del miedo a entenderos demasiado.
Cuéntaselo.
Lo de las diferencias. Pero sólo de posturas.
Lo de miraros y recordar las noches. Y sonrojarte tú más que ella.
Cuéntaselo.
Cuéntales todo eso que no puedes olvidar.
Vainilla
Y sigo esperando el puto milagro de caderas que éramos, el de tus labios acorralando mi miedo para meterle mano sin su permiso, acallando sus gritos con latidos. Que me faltas encima tapándome el resto del mundo, o a un lado acompañándome a saltarlo. La competición de quién llega antes en la que siempre perdías, y de la que nunca supimos (ni sabremos) el resultado. Coge todas las miradas furtivas. Coge todos los ángulos que quieras, la ropa, hasta la piel. No me interesa ser legal si significa que no me miras con el deseo quemándote los ojos. Casi quemándome la ropa. Si la tuviera.
No te cortes, la cama está para quitarnos la ropa y la educación.
Bragas
Pronto empiezan a acumularse los errores en la puerta pero yo aquí sigo, sin saber en qué sobre enviar las reclamaciones, si en el de ”ya lo arreglaré” o en el de ”seré sincera, me importa una mierda”.
Debería abrir la ventana a ver si en un desliz, uno más de tantos que tuvimos, consigo que te cueles por ella. O para que se ventile este aire tan viciado de deseos, de momentos que no fueron, ni son, ni serán.
Debería abrir la ventana a ver si en un desliz, uno más de tantos que tuvimos, consigo que te cueles por ella. O para que se ventile este aire tan viciado de deseos, de momentos que no fueron, ni son, ni serán.
Lo que el azar conspire con tus caderas, como siempre.
No he dejado de sonreír (ya sabes que vengo así por defecto), siquiera en sueños, o tras el quinto absenta derritiéndome la coherencia. Si es que alguna vez la tuvimos, igual que dudo si te tuve a ti o simplemente fuimos socios de destrozos. De manías y miedos, de tu boca y mi cuello, de tu cama y mis resacas, de alergia a desconocernos.
No he dejado de sonreír (ya sabes que vengo así por defecto), siquiera en sueños, o tras el quinto absenta derritiéndome la coherencia. Si es que alguna vez la tuvimos, igual que dudo si te tuve a ti o simplemente fuimos socios de destrozos. De manías y miedos, de tu boca y mi cuello, de tu cama y mis resacas, de alergia a desconocernos.
Alergia a tantas cosas…
Ya no cruzo de blanco en blanco a ver si acierto (de una puta vez) y me he decidido a cruzar con los dedos más caras. Y máscaras por supuesto, quebrando por la mía que ya era hora.
Demasiado.
Así que disculpa que use los calores para mentirme un rato más horneando “mañana olvido”s con tan mal sabor que ni yo me los trago, pero algo tenía que hacer con los grados de más. Porque bebérmelos me sale con el precio a devolver, y ya suficientes daños llevo de los centímetros de distancia que ni tú ni yo entendemos.
‘Dónde’ se lo dejo a tu recuerdo mirándome las bragas.
Pero sonreías, de eso no me olvido.
Ya no cruzo de blanco en blanco a ver si acierto (de una puta vez) y me he decidido a cruzar con los dedos más caras. Y máscaras por supuesto, quebrando por la mía que ya era hora.
Que parece mentira que siga negando estas ganas que me has dejado. De que me pidas permiso aún sabiendo las respuestas sólo para escuchar mi necesidad de tus manos. Y de tu lengua.
Y de más.
Demasiado.
Así que disculpa que use los calores para mentirme un rato más horneando “mañana olvido”s con tan mal sabor que ni yo me los trago, pero algo tenía que hacer con los grados de más. Porque bebérmelos me sale con el precio a devolver, y ya suficientes daños llevo de los centímetros de distancia que ni tú ni yo entendemos.
‘Dónde’ se lo dejo a tu recuerdo mirándome las bragas.
Pero sonreías, de eso no me olvido.
292
Que por mucho que digan 'era increíble, no puede ser el final' se equivocan. Ella lo sabe, lo ha vivido. Que si el miedo consigue romperlo sólo debía ser un juego. Un juego envidiable, pero un juego al final. Que no sabe si creérselo, pero vive con ello. Como ha hecho hasta ahora, como siempre. Y a base de tortazos se mantiene a raya, y se la esnifa para levantar la mirada y ver algo más que figuras distorsionadas de lo que no debería ser.
Y ahí se queda un segundo más. Aislada. Sin dar señales. Sin que la encuentren. Los ruidos de fuera la empequeñecen. La asustan. La hacen recordar. Que ella no dijo aquel 'volvería a todos esos lugares contigo', ni el primer 'me gustas', ni dedicó la primera canción. Siquiera el primer beso. Que su calma hacia la tormenta fue un arriesgo ya no sabe bien a qué, pero se arriesgó. Y a cambio paga cobardías. Que no quiere lo sientos si no te van a hacer terminar en su cama, ni miradas de súplica si no son para que se desnude para ti. Que si bien no es suficiente, está claro que nada lo es. Que era un ínfimo punto y lo ha extirpado, y ahora sólo queda un amasijo de nervios desechado a los pies. 'Como una roca me siento mejor..' dice su mirada, su risa y sus mejillas descoloridas. Y no la pidas más. Porque ella es así y sabe que, de merecer la pena, ya lo habría merecido.
Y no frena, acelera, y sonreirá hasta que no queden arrugas que marcar. Porque ella es así. Y no la pidas lo contrario.
Y no, tampoco más.
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